Seguridad Emocional

La seguridad no solo es estar seguro ante las amenazas externas, sino también proveerla a los seres queridos, y durante este año que recién terminó 2020 vaya si no hemos aprendido mucho al respecto.

Estuvimos amenazadas por una pandemia pero como padres de familia no solo nos tocó proteger a nuestras familias de las amenazas de la enfermedad, sino que también de proveer seguridad emocional, la cual fue fundamental y necesaria durante el transcurso del año en muchas diferentes representaciones.

Algunos de nosotros nos toco que ser motivadores de familia y garantizar a nuestros hijos de edades escolares que todo iba a estar bien con sus rutinas, sobre todo educativas y al sacar de su habito algunas cosas que definitivamente no podrían hacer también iban a estar bien, motivarles sobre la nueva forma de ir al colegio vía virtual, cumplir horarios y requisitos sin que se distrajeran con todo el sinfín de artículos que al mismo tiempo sirvieron para que fuera más llevadera la crisis y el encierro, fue un reto que nos convirtió en psicólogos, pedagogos y hasta dejo a un lado nuestra propia motivación por concentradnos en que los que nos rodean e importan no perdieran la cabeza.

A otros nos toco ser motivadores personales, y garantizarnos a nosotros mismos que estaríamos bien y que esta nueva forma de enfrentar la vida sería no solo novedosa, sino que segura y que se podría hacer, dentro de estos estamos los que nunca habíamos trabajado desde casa y ahora si pudimos, o aquellos que vivimos solos y logramos hacer frente a la soledad buscando actividades nunca antes pensadas para mantener la seguridad emocional y motivación para vivir la vida de la forma en que se nos presenta.

Lo que yo puedo garantizar es que en una cabeza sana y una mente lúcida la seguridad fluye de manera más efectiva y ante una seguridad emocional fuerte, convencida y muy bien estructurada, la seguridad física, de salud o de protección civil estará armónicamente funcionando a cabalidad.

Aprendimos a ser diferentes, a que muchas cosas que consideramos equivocadamente esenciales, no lo eran, a que se puede vivir con menos y que seguimos siendo las mismas personas que éramos a inicios del 2020.

Claro está que a muchos no nos gusto, queremos que termine y al conocer diferentes formas de hacer las cosas todos tendremos nuestra forma favorita para enfrentar la vida, eso no se discute, pero lo que es importante es que nos detengamos, analicemos y veamos lo capaces que somos nosotros mismos de administrar nuestra seguridad, iniciando por la emocional.

Dentro de las herramientas que yo encontré para fortalecer esa necesidad de seguridad emocional está la escritura terapéutica, es un meto del que se puede investigar en internet y existen personalidades que hacen muy buena recomendación a su uso, es una forma de psicología que logra apoyar a quien la practica a auto-analizarse y lograr así verse como que si fuera alguien más a quien le está dando un consejo o un análisis sobre un problema, en mi caso vengo practicándolo desde antes del Covid y había empezado a navegar esa metodología pero durante el Covid se consolidó, sustituyo las platicas con amigos y las salidas a conversar de las cosas que nos afectan y hacerlo con uno mismo, con la oportunidad de verse desde afuera, como que si fuera alguien que nos cuenta sus cosas y que nuestro instinto asesor salga a decir que se debe hacer; si le interesa investigue y practíquelo.

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